2025-11-21
“Yo creo que la sensación que tendrá el público cuando vea por primera vez ‘Ultramarino’ será esa creación de un nuevo referente”
‘Ultramarino’, el cortometraje de Maren Zubeldia y Silvina Guglielmotti, llega a Zinebi explorando la no binariedad y cuestionando las tradiciones sociales desde la mirada de un pueblo pesquero. En esta entrevista, sus directoras hablan sobre cómo surgió la historia, los retos del rodaje —entre mareas vivas y localizaciones inundadas—, y la emoción de estrenar en casa. Además, cuentan la intención de su proyecto: generar referentes, provocar debate y ofrecer un refugio a quienes se sientan identificados con la historia.
¿Cómo surgió la idea de ‘Ultramarino’? ¿Qué os inspiró a contar esta historia?
Silvina: La idea de ‘Ultramarino’ surgió porque veníamos trabajando juntas en la industria audiovisual, en cine. Maren, al participar en festivales como Zinegoak y estar muy involucrada en cuestiones de género, me comentaba que había muchas necesidades de contar historias para que las personas pudieran sentirse reflejadas en las vivencias de otros. A partir de eso empezamos a pensar ideas y surgió la pregunta de cómo sería vivir en un mundo no binario. Al principio queríamos contar una historia con un personaje intersexual, pero después decidimos centrarnos en el no binarismo porque nos parecía más fácil de desarrollar dentro de un cortometraje. Yo agradezco mucho poder estar con Maren en este proyecto por una cuestión generacional: ella es bastante más joven que yo y yo vengo de otra generación, y ese cruce me ha enriquecido muchísimo. Creo que es muy interesante poder ver la perspectiva de ambas en la historia.
Maren: Además, cuando empezamos con el proyecto, lo que nos une a Silvina y a mí en muchos sentidos es el mar. Las dos vivimos en la costa. Silvina es de Buenos Aires, pero vive en Ziburu desde hace 20 años, y yo soy del muelle de Donostia, de una familia de pescadores. Soy la cuarta generación que nace o vive en esa casa, y eso ha influido mucho en mi educación y en mi manera de ver el mundo. Cuando empezamos a trabajar con este personaje no binario, quisimos situarlo en un pueblo pesquero porque nos parecía un escenario muy ligado a las costumbres y a la tradición, y nos pareció visualmente potente situar nuestro personaje en ese contexto. Por eso se llama ‘Ultramarino’: empezamos pensando en el ultramarinos, la tienda, como parte de esas tradiciones que vamos heredando de generación en generación y que muchas veces creemos que estamos dejando atrás, pero luego nos damos cuenta de que hay tradiciones profundamente arraigadas que son muy violentas para muchísimas personas y cuerpos que no tienen espacio en un sistema binario.
¿Os encontrasteis con algún reto/dificultad importante durante el rodaje?
Maren: Para nosotras es muy especial hacer cine porque muchas veces pasas meses o años pensando en cómo será el proyecto, cómo vas a filmar, si habrá buen tiempo… y luego llegas al set y puede haber un temporal. Tuvimos mareas vivas, mal tiempo, viento… y muchas secuencias estaban al aire libre. Sentimos esa rabia de: llevamos tres años para poder rodar este proyecto y justo hoy se inunda la casa.
Silvina: El día que rodamos dentro de la casa se inundó por una marea súper alta. La localización era muy especial, un espacio suspendido en el mar que, para contar nuestra historia, se convirtió en protagonista absoluto, casi como la familia. De repente empezó a brotar agua desde el suelo, y estábamos rodando con esa altura de agua, llevando a los actores y actrices a caballito para que no se mojaran y levantando todo el tema de cables y demás. Rodar así era bastante peligroso, pero teníamos que sacar esa secuencia en el tiempo que teníamos. Cuando hacemos cine, los tiempos son los que son y no se pueden dilatar; luego recogemos esa urgencia de rodaje en la propia historia y se nota. Creo que también para las actrices estar invadidas por el mar las colocó en un lugar dramático distinto al que habría habido sin la marejada, y nos vino a favor para buscar cosas positivas. Otra dificultad fueron unos travelings en bicicleta que eran muy complicados; se nos pinchó la bicicleta que llevaba la cámara, y era el plano de presentación del personaje de nuestra historia. Para nosotras el cine es también el arte de la renuncia, porque siempre estás pensando en cómo sacar el proyecto en el tiempo que tienes, dejando de hacer cosas que sabes que le harían crecer, pero que no puedes plasmar. Son miradas así, de decir “vamos para adelante, el rodaje es así”. Siempre hubiéramos querido tener un día más; en realidad son dos o tres días, porque siempre falta algo.
Ser seleccionadas en un festival como Zinebi es un logro grande. ¿Qué significa para vosotras que ‘Ultramarino’ forme parte de esta edición?
Silvina: Para nosotras ser seleccionadas por Zinebi es un orgullo enorme, particularmente por la cercanía y por haber participado como espectadora, como gente que va y consume el festival. Nos sentimos locales, y eso siempre es lindo, como estrenar en casa. Además, es un poco lo típico del aplauso de la gente que te quiere o que no te quiere, pero se siente como comunidad, y eso para mí es algo que vale la pena destacar.
Maren: Para nosotras es muy especial que ‘Ultramarino’ pueda verse por primera vez en Zinebi, en Euskal Herria, y con el público de aquí. Yo estudié en la UPV, en Leioa, y aunque soy donostiarra y conocía el festival de cine de allí, cuando llegué como estudiante a Bilbao supe que había un festival de cine de cortometrajes y documental muy interesante. Cuando comienzas tus estudios de cine ves los cortometrajes más cerca; es más fácil pensar en hacer un corto que un primer largometraje. Yo tengo mucha relación con Zinebi, conozco el equipo y he trabajado allí en varias ediciones, así que es muy especial tener este estreno en casa. Además, redondeamos la experiencia porque en 2022 participamos en el programa Aukera que ofrece HEMEN, ganamos uno de los premios y conseguimos apoyo de la productora bilbaína Doxa Producciones, con Zuri Goikoetxea y Ainhoa Andraka, quienes confiaron en nuestro proyecto. Poco a poco fuimos sacándolo adelante, poniéndolo en marcha, y la relación con Bilbao se fortaleció porque la productora es de allí. Para nosotras va a ser muy especial, ya que en Ultramarino participaron muchas personas (familia, amigos), quienes se implicaron y ayudaron mucho, y sentimos que esta es una manera de celebrarlo estrenando la película con todos ellos. Este proyecto ya no es solo nuestro; es de todos, así que estamos encantadas de compartirlo en Zinebi.
¿Qué reacción esperáis del público cuando vea el cortometraje?
Maren: Yo creo que la sensación que tendrá el público cuando vea por primera vez Ultramarino será la de estar ante la creación de un nuevo referente. Por ejemplo, si conoces a alguien que se encuentra en esta situación, si has oído hablar de una persona que está transitando la no binariedad, esta película existe precisamente para dejar claro a quienes nos rodean que, muchas veces, los cuerpos no son los que están mal. Lo que está mal es el sistema, porque el sistema binario no funciona. Cada cuerpo es bonito, valioso, bello y entrañable.
Después de Zinebi, ¿qué planes tenéis para ‘Ultramarino’? ¿Cuál va a ser su recorrido?
Silvina: El recorrido de ‘Ultramarino’ acaba de empezar y estamos confiadas en que será largo y llegará a muchas personas. De aquí nos vamos a Gijón, luego nos tocará estrenarlo internacionalmente en Bogoshorts y también nos han comentado que estará en Zinegoak. Todo esto nos hace muchísima, muchísima ilusión.
Maren: Sí, es un programa dentro del festival Zinegoak, el festival de temática LGTBI+ de Bilbao, y está dirigido a institutos y escuelas.
Silvina: Nos parece muy interesante porque planteará debate, conversación, encuentro y desencuentro, como tiene que ser. Sobre todo, nos permitirá charlar y hablar sobre las cosas que nos suceden, que suceden alrededor o que están ahí sin demasiada luz. Como decía Maren en algún momento, tenemos tradiciones tan aferradas que las asumimos sin cuestionarlas, y a veces es necesario replantearlas, mirarlas desde cierta distancia y también desde dentro, con perspectiva, para entender qué significa realmente lo que estamos contando en el momento en el que vivimos hoy.
Maren: Y si en esos institutos hubiera algún alumno, si en esas aulas hubiera alguien que encontrara en nuestra historia un refugio o la sensación de que no está solo, esa es precisamente nuestra intención.

