2026-03-13
“Creo que es importante recordarse a uno mismo que tenemos la obligación de contar historias”
En su segunda entrega de ‘La familia Benetón’, Joaquín Mazón retoma a los personajes que ya conquistaron al público en la primera película y añade nuevos elementos que ponen patas arriba la vida de la familia. Entre bebés revoltosos, comedia desenfrenada y valores familiares, el director reflexiona sobre la importancia de contar historias cercanas, emocionar al público y reconocer que los niños son capaces de entender conflictos universales.
‘La familia Benetón +2’ retoma a los mismos personajes que vimos en la primera película. ¿Qué te motivó a continuar la historia y cómo decidiste qué novedades aportar a esta familia que el público ya conoce y quiere?
Sí, mantenemos parte de la base de la primera película, con Leo Harlem y El Langui al frente, junto a los cinco jóvenes intérpretes. También seguimos contando con quienes, para mí, son clave para darle solidez a la historia: Pepe Viyuela, Iñaki Miramón y Llum Barrera. A ellos se suman los magníficos Anabel Alonso y Enrique Villén. En cuanto a la motivación para continuar la saga, hubo varios factores. Por un lado, volver a coincidir con gente que me gusta, que me divierte y que hace el trabajo más fácil, a pesar de la exigencia que imprimo en el rodaje. Por otro, después de la primera película me quedé con ganas de hacer algo más gamberro, aun a riesgo de sacrificar un poco de desarrollo de los personajes.
La llegada de dos nuevos bebés pone patas arriba la casa y la vida de Toni y su familia. ¿Cómo trabajaste esas situaciones cómicas para que fueran divertidas y entrañables al mismo tiempo, sin perder la esencia de la saga?
Lo más complicado que he hecho en mi vida en un rodaje fue enfrentarnos a filmar con estos dos bebés. Fue un reto para todos, especialmente para los actores. La base de la comedia en esta segunda parte consiste en cómo dos pequeños elementos desestabilizan el equilibrio que parecía haberse logrado en la familia. Siempre digo que el título “+2” también refleja que la película es el doble de caótica, divertida y grande que la primera. Y eso hemos intentado transmitir en cada situación.
Tus películas combinan comedia con valores familiares. Para ti, ¿qué es más importante transmitir al público: la risa, la cercanía emocional… o ambos a la vez?
Por muy surrealista que sea la trama, creo que siempre debemos intentar contar algo cercano. Y es ahí donde me siento cómodo. Sentir que sé de lo que hablo es importante. Luego, la comedia llegará por sí sola: si sabes de qué hablas, tienes que dejar que la comedia te encuentre a ti, en lugar de ir a buscarla o forzarla.
La familia Benetón es multicultural y eso aporta mucho juego a las situaciones cotidianas. ¿Qué buscabas destacar sobre la convivencia de distintas culturas dentro de un mismo hogar y cómo eso potencia la comedia?
Es importante hablar de algo que esté presente en el día a día del público. En este caso, creo que el respeto a otras culturas, a diferentes maneras de pensar y, en general, a las diferencias, es un valor vital en la franquicia ‘La familia Benetón’. Tener a alguien tan comprometido con ese mensaje como El Langui resulta fundamental y enriquecedor. Debo decir que he aprendido mucho y me han enseñado también los niños y niñas protagonistas, así como el propio Langui y Leo. Es un reparto maravilloso.
Presentas ‘La familia Benetón +2’ fuera de concurso en el Festival de Málaga. ¿Qué significa para ti mostrarla allí y qué esperas del público en este encuentro con la película?
Me encanta clausurar el Festival de Málaga. Ya lo hicimos con la primera película, y fue como una antesala para la increíble acogida que tuvo en cines. No es que sea supersticioso, pero sentí que era necesario repetir ese ritual, y estoy muy agradecido al festival por ello. Además, me parece muy inteligente dar un espacio tan importante como la clausura a una película pensada claramente para público infantil o familiar. Es una forma de invertir en el futuro, tanto para el festival como para el cine: son nuestra cantera de espectadores.
Tras dirigir la primera película y esta secuela, ¿qué enseñanzas te llevas sobre contar historias de familia y cómo piensas aplicarlas en tus próximos proyectos?
Creo que es importante recordarse a uno mismo que tenemos la obligación de contar historias. Y contar no significa solo divertir; para mí, ‘La familia Benetón 1 y +2’ son un ejemplo de que se puede divertir y, al mismo tiempo, emocionar y llegar al público, incluso al más joven. Una gran lección que me llevo es no olvidar que los más pequeños son capaces de entender conflictos universales, algo que a veces se pasa por alto en las películas infantiles. Son más sensibles e inteligentes de lo que solemos pensar, y eso lo tengo grabado a fuego.

