2026-03-10
“Recuperar la memoria democrática de las mujeres es fundamental para seguir avanzando en la igualdad”
La directora Amparo Climent nos habla sobre su última película, ‘Pasionaria. Dolores Ibárruri’, y su participación en el Festival de Málaga dentro de la sección Afirmando los Derechos de las Mujeres. En esta entrevista, Climent explica cómo combinó el rigor histórico con la emoción en su trabajo, el proceso de recuperación de la memoria democrática de las mujeres y el impacto que figuras como Pasionaria siguen teniendo en la sociedad actual.
¿Cuándo y por qué sentiste la necesidad de acercarte a la figura de Dolores Ibárruri?
Dolores Ibárruri, conocida como Pasionaria, es una figura imprescindible del siglo XX que se convirtió en un mito internacional por su defensa de la República española y por ser la primera mujer secretaria general del Partido Comunista de España. Siempre he sentido una profunda admiración por Dolores Ibárruri en todos los aspectos; de alguna manera, ha sido el referente de varias generaciones. La falta de información y el silencio con que se ha tratado la figura de esta dirigente comunista a lo largo del tiempo —especialmente durante la democracia— convierte en una obligación democrática de toda la sociedad recordar su trayectoria, su compromiso y su vida. La importancia que tuvieron las mujeres durante la República y en la lucha antifranquista la representa Pasionaria: una mujer sin estudios que llegó al Parlamento y dedicó su vida a luchar por la clase obrera, por los mineros y por los derechos de las mujeres. Fue una inspiración para miles de personas.
Pasionaria es un icono político del siglo XX, pero en la película la vemos también como madre, abuela y mujer atravesada por pérdidas y soledades. ¿Qué querías revelar de ella que no suele aparecer en los relatos históricos?
A Dolores Ibárruri se la ha mitificado como un símbolo que transmitía entereza, fuerza y coraje. Pero poco sabíamos de su faceta más vulnerable, íntima y familiar: la miseria con la que tuvo que convivir desde la infancia, la pérdida de cuatro de sus hijas, a quienes tuvo que enterrar en unas cajas que le dio el frutero del pueblo a causa de la extrema pobreza en la que vivía, y el dolor insoportable cuando murió Rubén, su hijo más querido, en la batalla de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial. La cárcel, el exilio, el amor: todo eso dejó una huella imborrable en su carácter. La película recorre, a través de los ojos de su nieta Dolores Ruiz-Ibárruri y de quienes compartieron momentos significativos a su lado, un camino marcado por luchas, nostalgias, pérdidas y soledades.
La película construye una biografía emocional a través de documentos, poesía y música. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio entre rigor histórico y emoción?
El rigor histórico y documental es fundamental en cualquier proyecto de esta dimensión. El historiador Mario Amorós, escritor y biógrafo de Dolores Ibárruri, estuvo en todo momento como asesor de la película y con él seleccionamos y trabajamos todo el material. Las cartas, los discursos, los archivos y testimonios se sustentaban en hechos verificables y sólidos, y con esa estructura documental, los aspectos más emocionales se entrelazaban de forma orgánica en el relato. Dolores amaba la poesía y la música, y todo eso debía acompañarla en su historia. Las composiciones originales de Gloria Vega, responsable de la banda sonora, y las canciones de Lourdes Pastor, propias de la época y con la voz de la poesía, extendieron un manto sonoro que impregnaba de emoción el silencio.
Durante la investigación, ¿qué aspecto de su personalidad te sorprendió más?
Dolores Ibárruri nos descubre una determinación ideológica inquebrantable y su capacidad de protegerse ante las adversidades políticas y personales. Me impresionó especialmente su resistencia emocional y su fortaleza para seguir adelante con la carga del duelo por la pérdida de sus seres queridos.
Presentas la película en el Festival de Málaga, dentro de la sección Afirmando los Derechos de las Mujeres. ¿Qué significa para ti que este trabajo dialogue con el público en ese contexto?
Supone dar voz a los relatos que cuestionan las lagunas y la tergiversación de la historia oficial. Es muy importante situar la figura de Dolores Ibárruri en un espacio de reflexión contemporánea sobre los derechos, la igualdad y la memoria. De esta manera, establecemos un diálogo entre el presente y el futuro a través de nuestro pasado. Pasionaria se convirtió en una de las dirigentes políticas más influyentes del siglo XX, en una época en que los hombres dominaban la escena pública. Pero también fue una mujer que sufrió la pobreza extrema, la pérdida de sus seres queridos, la soledad lejos de su patria y que tuvo que renunciar a sus sueños de ser maestra.
Por último, después de trabajar sobre una figura como Dolores Ibárruri, ¿cómo valoras el espacio que ocupan hoy las mujeres en la narrativa histórica?
Recuperar la memoria democrática de las mujeres es fundamental para poder seguir avanzando en la igualdad real. No solo hay que rescatar nombres y vidas, sino también visibilizar sus luchas y su compromiso, y ser conscientes de que ellas han posibilitado las transformaciones políticas y culturales. La historia de las mujeres siempre ha sido contada y protagonizada por los hombres. Tenemos que valorar las iniciativas que reabren espacios de diálogo, llenar los vacíos del silencio e intentar destruir los muros del sexismo para un futuro de convivencia democrática. Mujeres como Dolores Ibárruri iluminan los pasos de todas esas mujeres valientes y comprometidas que nos abren el camino de la verdad y de la justicia.

