2026-03-13
“La película es una crítica a esta sociedad codiciosa en la que estamos metidos”
‘Cada día nace un listo’ es mucho más que su título, es una comedia gamberra y negra en la que Arantxa Echevarría explora codicia, atajos y personajes estrambóticos. La directora reflexiona sobre el rodaje, la dinámica entre actores y el humor que surge de las situaciones más absurdas, además de compartir la emoción de estrenar en el Festival de Málaga y sus planes futuros.
El título ‘Cada día nace un listo’ ya es toda una declaración. ¿Qué nos adelanta sobre la historia y el tono de la película?
Es una comedia un poco gamberra, un poco negra. Habla de este momento que vivimos en la sociedad, en el que, por mucho que trabajes, parece imposible hacerse rico. Te preguntas: “¿Y cómo este tío, con ese cochazo y ese casoplón, ha llegado ahí?”. La película refleja esa sensación de que robar, mangar o hacer triquiñuelas es cosa de listos, mientras que los demás trabajamos, estudiamos, hacemos carreras y acabamos en un trabajo mileurista. Es un retrato de una sociedad donde “tonto el último” y que todos queremos llegar al dinero fácil de forma rápida y sin mucho dolor.
La película cuenta con un reparto muy potente: Hugo Silva, Susi Sánchez, Belén Rueda, entre otros… ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?
Ha sido un verdadero placer, porque cuando ruedas comedia el ambiente en el set es mucho más amable. No es como en ‘La infiltrada’, donde cada secuencia era más claustrofóbica que la anterior y estábamos todos un poco tensos. En comedia, los actores participan activamente en la creación de sus personajes, en jugar, en reírse, y eso aporta una energía increíble. Creo que lo mejor de la película son los actores. Todos están estupendos, no hay ni uno que no brille. Además, en este tipo de rodaje se crea una sinergia que hace que la comedia surja de manera espontánea. Por ejemplo, Susi Sánchez y Diego Anido a veces tomaban protagonismo en secuencias “de fondo”, improvisando y aportando ideas que enriquecían la escena. Yo les decía: “¡Parar, que esta es la secuencia de Hugo!”, pero no podían evitarlo; se metían tanto en el papel que los personajes, tan estrambóticos y curiosos, que terminaban contagiándonos a todos. Ha sido un placer trabajar con todos ellos, me lo he pasado en grande y he aprendido muchísimo de su capacidad creativa.
¿Qué momentos destacarías del rodaje o de la dinámica entre los actores?
A mí me encantaba trabajar con Hugo Silva, porque interpreta a Toni Lomas, un personaje situado en lo más bajo de la escala social: drogadicto, que fue medio famoso durante un tiempo y que, pese a todos los vaivenes de la vida, incluso haber pasado por la cárcel, sigue siendo un tipo feliz y cortoplacista. Para él, si consigue 100 pavos, ya tiene el día hecho y es feliz. Hugo se metió tanto en el papel que parecía que Toni Lomas estaba presente todo el día, incluso mientras comía o cenaba; se mimetizó completamente con el personaje. Recuerdo un día, tras muchas horas de rodaje y todos agotados, le digo: “Hugo, ¿vamos a tomarnos una caña después, vienes?” y me responde: “¡Por supuestooo!”. Al terminar, me dice: “Oye, que te lo dice Toni Lomas, no Hugo, que estoy agotado”. Era muy divertido ver cómo se apropiaban de los personajes. Y luego está Susi Sánchez, que es la dama del cine español: elegante, dulce y encantadora. Aquí interpreta a Mari, una manganta que hace de todo para sacar algo de dinero. Verla vestida con animal print y un chándal que casi se le cae era surrealista; pensaba: “¡Estoy destrozando a la dama del cine español!”. Pero ella estaba feliz, disfrutando de algo que nunca había hecho antes. Y eso, sinceramente, es una gozada.
O sea que es una gamberrada de película…
No es una comedia blanca, te lo aseguro. Hay drogas, sexo, avestruces, robos, mangantes… hay de todo, menos elegancia.
La película ha sido seleccionada para el Festival de Málaga, un escaparate muy importante para el cine español. ¿Qué supone para ti este reconocimiento?
Una alegría enorme. Málaga es ahora mismo el primer festival del año y funciona un poco como punto de partida para el resto de la temporada, además de ser la oportunidad perfecta para que el público empiece a conocer la película. Málaga es un sitio estupendo para estrenar, y si es una comedia, mejor aún. Estoy súper contenta y muy orgullosa de esta selección y de estar ahí. Además, estrenamos un viernes, que es un muy buen día, y espero llegar viva, porque Málaga es muy peligroso… mucho pescadito. Lo vamos a pasar genial.
¿Qué tipo de experiencia puede esperar el público al verla?
Lo primero, que la gente sonría, se lo pase bien y disfrute. Pero detrás hay un mensaje social: esa sensación de que aquí todo el mundo roba y de que uno no quiere ser el último tonto que no lo haga. Esa idea de que los políticos, las personas privilegiadas, todos tenemos un afán increíble por el dinero. Siempre he oído la frase de que “el dinero no da la felicidad”, pero seguro que quien la dijo tenía mucho dinero, porque los que tienen problemas para llegar a fin de mes, pagar la hipoteca o encontrar una vivienda digna, difícilmente lo pensarían igual. Así que, en cierto modo, la película es una crítica a esta sociedad codiciosa en la que estamos metidos, donde queremos la televisión de plasma más grande, la casa más grande, el coche más potente… cuando, en realidad, hay cosas mucho más importantes que conseguir.
Por último, después de Málaga, ¿tenéis previsto algún circuito de festivales? ¿Y tienes algún otro proyecto en el que estés trabajando que nos puedas adelantar?
Lo más inmediato es el Festival de Barcelona, además del estreno en cines, que será el 22 de mayo. Y ahora mismo estoy preparando otra película que rodaremos en octubre sobre los testigos de Jehová. Un temazo. Suelo alternar: hago una película más personal, luego una comedia para desengrasar, y ahora me toca otra de carácter personal. Esta va a ser un viaje bastante complicado y diferente, y Carolina Yuste volverá a ser la protagonista.

