2026-09-14
"La identidad siempre está en riesgo, pero, aun así, siempre encuentra la manera de salir adelante"
Aitor Aranguren y Erik Suso son, respectivamente, el director y el productor del documental ‘300 haritz’, y en este trabajo abordan la relación entre la gastronomía vasca, el arte y la identidad. Basada en la historia del Colectivo Mahaia, la película propone una reflexión en torno a esta cuestión a través del diálogo entre la gastronomía y otras disciplinas artísticas. Presentarán su primer largometraje en el Festival de San Sebastián, dentro de la sección Zinemira, donde competirá por el Premio Irizar.
Presentadnos la película ‘300 haritz’. ¿Cómo surgió la idea de contar esta historia?
Erik Suso (E.S.): Mantala Basque Gastronomy se puso en contacto con nosotros para crear este documental. Tenían en mente realizar una pieza audiovisual sobre el Colectivo Mahaia, ya que son uno de los grandes referentes de la gastronomía guipuzcoana. Nosotros también creíamos que este colectivo merecía la oportunidad de contar su historia.
¿Teníais claro desde el principio que queríais abordar temas como el origen o la identidad a través de la gastronomía y el arte, o fue el propio proceso el que os llevó por ese camino?
Aitor Aranguren (A.A.): La cocina vasca y los cocineros han tenido una gran importancia en nuestra cultura y en nuestra identidad, al igual que otras manifestaciones artísticas, como la música, la escultura, etc.
Por eso, teniendo en cuenta la dirección que estaban tomando los temas y el relato que íbamos a abordar en el documental, nos pareció que lo más adecuado era recurrir también a esas otras manifestaciones artísticas.
Rodar en Arantzazu nos abrió los ojos a esta perspectiva. Para nosotros es una localización perfecta porque reúne todas esas diferentes manifestaciones artísticas y porque ha sido un hito en nuestra identidad y nuestra cultura.
¿A qué hacen referencia los 300 robles del título?
A.A.: En una época, para construir un caserío se necesitaban alrededor de 300 robles. Durante un tiempo esto fue sostenible, pero llegó un momento en que la deforestación supuso un punto de inflexión. En ese momento, la madera dejó paso a la piedra.
Nos parecía una metáfora muy adecuada porque es una imagen muy bonita para hablar de la identidad. La identidad siempre está en riesgo y muchas veces somos nosotros mismos quienes la ponemos en riesgo; pero, aun así, siempre encuentra la manera de salir adelante.
En la película, los cocineros se reúnen con artistas en una experiencia inmersiva. ¿Qué os interesaba provocar o generar a través de este encuentro?
A.A.: El arte construye nuestra identidad. Por eso, nos parecía imprescindible contar también con personas de otras disciplinas, para que aportaran su visión sobre la identidad.
Al fin y al cabo, la riqueza está en la diversidad.
Cuando dos disciplinas que normalmente trabajan con lenguajes tan diferentes —la gastronomía y el arte— entablan un diálogo en torno a una misma idea, ¿qué ocurre?
A.A.: Como se ve en el documental, al fin y al cabo, la gastronomía también forma parte de la creación artística. Al reunirse los cocineros con cantantes o directores, hemos visto que entre ellos se ha generado la posibilidad de compartir sus procesos creativos y la visión de cada uno.
En definitiva, todos beben de la misma fuente: de la creatividad y de la necesidad de provocar algo en la persona que recibe aquello que crean.
¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de convertir en película una reflexión tan abstracta como la identidad, la pertenencia o el origen?
A.A.: Al fin y al cabo, en este documental hablamos de un concepto abstracto como la identidad, y muchas veces es difícil trasladar este tipo de ideas a algo concreto y explicarlas de forma clara.
Hay que tener en cuenta que hemos trabajado con 23 cocineros que tienen una gran influencia en el mundo de la gastronomía. Cada uno tiene su propia manera de pensar y una forma diferente de abordar estas cuestiones.
Pero una de las cosas más bonitas de este proceso ha sido ver cómo han abordado todo como colectivo, compartiendo un mismo objetivo: cuidar y mantener la identidad vasca a través de la gastronomía.
Cada uno ha puesto su granito de arena para poner estos temas sobre la mesa, reflexionar juntos y ver qué podemos aportar a la sociedad.
En lo que respecta a la producción, ¿habéis encontrado obstáculos por el camino? ¿Cómo ha sido, por ejemplo, el trabajo de coordinar las agendas de tantos artistas y cocineros?
E.S.: Sí, ha sido difícil coordinar a toda esta gente. Todo esto habría sido imposible sin la ayuda de Basque Culinary Center y Mantala. Gracias a ellos hemos conseguido coordinarlo todo bien y llevarlo adelante tal y como lo planteamos al principio.
Por otro lado, también queremos dar las gracias a Arantzazu por implicarse de lleno en este proyecto y por facilitarnos tanto la posibilidad de rodar en la cripta.
Es tu primer largometraje y lo estrenarás en el Festival de San Sebastián. Además, competirá por el Premio Irizar al Cine Vasco, dentro de la sección Zinemira. ¿Qué supone para ti presentar el trabajo en San Sebastián?
A.A.: Para mí es muy importante presentar nuestro primer trabajo en casa, ante nuestra gente y nuestras familias.
El Festival de San Sebastián es algo que he vivido desde pequeño, y para mí es un sueño poder vivirlo esta vez desde dentro. Y esperamos que sea también, de cara al futuro, un escaparate importante para nosotros.
¿Sabéis qué recorrido tendrá la película después de su participación en el festival? ¿Podrá verse en salas de cine?
E.S.: Nos gustaría que este documental tuviera un buen recorrido en festivales tanto estatales como internacionales. Es algo que nos hace mucha ilusión y creemos que esta película también puede hacer una aportación interesante en otros festivales.
Creemos que puede ser muy bonito llevar nuestra visión y nuestra cultura a otros países.
Una vez finalizado su recorrido por festivales, nos gustaría mucho que el documental también tuviera su lugar en alguna plataforma online.
¿Estáis trabajando actualmente en algún proyecto nuevo? ¿Podéis adelantarnos algo?
E.S.: Como fundadores de la productora Muga, estamos en constante movimiento. No podemos estar parados y tenemos la necesidad de alimentar este proyecto continuamente.
Actualmente estamos trabajando en muchos proyectos y tenemos la agenda prácticamente llena hasta diciembre. Pero, sobre todo, nos gustaría destacar que estamos terminando de escribir nuestro primer largometraje completamente original.
Uno de nuestros objetivos desde el principio ha sido centrarnos en la ficción, y sentimos que poco a poco lo estamos consiguiendo.
Esperamos que este proyecto nos traiga cosas buenas y nuevas oportunidades, y que abra las puertas para sacar adelante todas las historias que tenemos escritas y las que todavía tenemos que escribir.

